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¿Se puede demandar a una sociedad disuelta?

*Demandar a una sociedad disuelta es complicado

*Hay juristas que opinan que al demandar a una sociedad disuelta, ésta debe responder

*Otros juristas opinan que al disolver la sociedad, sólo se responsabilizan de parte de las deudas.

 

Puede ocurrir que, a lo largo de la trayectoria de una empresa, en un momento determinado, ésta tenga que iniciar una demanda hacia otra empresa por el motivo que sea. Vivimos una época en la que la crisis ha propiciado que las empresas cierren precisamente por la elevada morosidad y que las suspensiones de pagos estén a la orden del día. Sin embargo, la sorpresa llega cuando al intentar demandar a una sociedad, nos encontramos que la empresa haya cerrado e incluso la sociedad que había detrás se ha disuelto. ¿Qué ocurre en estos casos? ¿Se puede demandar a una sociedad disuelta? ¿Cómo se debe actuar y a quién se puede reclamar? Es un debate que no está del todo claro y que se plantea desde hace mucho ente doctrina y jurisprudencia.

Demandar una sociedad disuelta es complicado FUENTE pixabay.com

Demandar una sociedad disuelta es complicado

FUENTE: pixabay.com

Por un lado, existe una posición que le niega que se pueda demandar a las sociedades disueltas y cuyos asientos registrales han sido cancelados. En cualquier caso, si tras la liquidación se hubieran dejado acreedores insatisfechos o los socios no hubieran cobrado su cuota de liquidación, cabe pedir judicialmente la nulidad de la cancelación y la reapertura de la liquidación para reclamar el crédito, así como demandar a los que hubieren propiciado la indebida cancelación de la inscripción de la sociedad.

Sin embargo, existe la postura contraria que mantiene que la cancelación de los asientos registrales de una sociedad es una mera fórmula de mecánica registral que tiene por objetivo consignar una determinada vicisitud de la sociedad (en el caso debatido, que ésta se haya disuelto de pleno derecho), pero que no implica la efectiva y real extinción de su personalidad jurídica, la cual no se produce hasta el agotamiento de todas las relaciones jurídicas que la sociedad entablara.

La ley dice que desde el momento en que la sociedad se declare en liquidacion, cesara la representacion de los socios administradores FUENTE pixabay.com

La ley dice que desde el momento en que la sociedad se declare en liquidación, cesará la representación de los socios administradores

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La ley dice que desde el momento en que la sociedad se declare en liquidación, cesará la representación de los socios administradores para hacer nuevos contratos y obligaciones, quedando limitadas sus facultades, en calidad de liquidadores, a percibir los créditos de la compañía, a extinguir las obligaciones contraídas de antemano, según vayan venciendo, y a realizar las operaciones pendientes.

Como establece la doctrina más autorizada, al no haberse concluido el proceso liquidatario en sentido sustancial, aunque sí formal, los liquidadores continuarán como tales y deberán seguir representando a la sociedad mientras surjan obligaciones pendientes o sobrevenidas, máxime cuando la inscripción de cancelación en el Registro Mercantil, no tiene efecto constitutivo, sino más bien meramente declarativo.

No son buenos tiempos para las empresas españolas puesto que con la crisis éstas deben lidiar cada día con problemas de deudores, clientes, competencia, y además, se encuentran por el camino empresas y sociedades que han cerrado y a las que es muy difícil reclamar la deuda o las obligaciones que tenían contraídas con nuestra empresa. Hemos comentado en otras ocasiones lo importante que es contar con un buen asesoramiento legal. Bien, pues demandar a una sociedad disuelta es un claro ejemplo de cómo es necesario este asesoramiento, puesto que en muchas ocasiones dependerá de cómo de hábil sea nuestro asesor legal para conseguir el mejor acuerdo o recuperar la deuda que han contraído con nosotros.

Por ello, en Arriaga Asociados ponemos a su disposición nuestros servicios de asesoramiento legal y económico a empresas. Consúltenos cómo trabajamos y expónganos su caso y cómo podemos ayudarle, llamándonos a nuestro teléfono gratuito 900 101 775.

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