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Los riesgos de ser administrador de una sociedad

El Administrador de una sociedad es quien se encarga de realizar las cuentas anuales

El administrador de una sociedad debe seguir los principios de transparencia y veracidad

Si incumple los principios, el administrador de una sociedad incurre en responsabilidades mercantiles, penales y fiscales

 

El Administrador de una sociedad es quien se encarga de realizar las cuentas anuales al cierre del ejercicio contable. Aunque no es necesario ser socio de la empresa para ser su administrador, éste debe ser nombrado y constar en los estatutos sociales de la empresa. Todas las empresas están obligadas por ley a tener un administrador. El administrador de una sociedad debe seguir los principios de transparencia y veracidad, ofreciendo siempre una información de la empresa (su patrimonio, su estado financiero y sus operaciones) ajustada a la realidad, y conforme al derecho mercantil.

El incumplimiento de cualquiera de estos principios o realizar prácticas fraudulentas (acción u omisión ilícita o antijurídica) que deriven en daños, o provoquen el enriquecimiento ilícito personal o del negocio, trae consigo responsabilidades civiles, mercantiles, penales y fiscales para el Administrador de una sociedad o los Administradores.

 

El administrador de una sociedad debe seguir los principios de transparencia y veracidad (pixabay.com)

El administrador de una sociedad es quien se encarga de realizar las cuentas anuales

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La responsabilidad tiene lugar sólo cuando el administrador de una sociedad actúa como tal, es decir, cuando actúa en representación de la empresa, por lo que a la responsabilidad derivada del incumplimiento de las funciones inherentes al cargo, quedan sujetas las personas físicas actuando como administrador y no cuando actúa como mero socio o particular. Por lo que es obvio que, para imputar la responsabilidad, el acto desencadenante de la responsabilidad tiene que haberse producido o mantenido mientras el demandado ejerce el cargo de administrador.

Aunque el administrador dimita, se seguirá respondiendo hasta que se realice la inscripción de dicha renuncia en el Registro Mercantil y ha de tratarse de un cese no fraudulento. Si la situación causante del perjuicio se ha producido después de que los administradores han cesado de sus cargos y el cese no ha sido inscrito, no se puede pretender que responda de un cargo cuando no lo es.

Sucede con frecuencia que. sin ocupar formalmente cargo. algunas personas controlan y gobiernan la sociedad, sustituyendo a los administradores o ejerciendo sobre ellos una influencia decisiva. Otras veces son administradores que ocupando formalmente el cargo, su nombramiento es defectuoso por incumplimiento de determinadas formalidades, como por ejemplo la falta de publicidad, etc. haciéndolo nulo.

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El administrador de una sociedad debe seguir los principios de transparencia y veracidad

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Al margen de la ley y los estatutos, los administradores de una sociedad pueden verse sujetos a responsabilidad en caso de incumplimiento de los acuerdos adoptados por la Junta General. Los acuerdos válidos no plantean problemas estando los administradores obligados a cumplirlos y de no hacerlo incurren en responsabilidad. En cuanto a los acuerdos nulos, al administrador no se le puede exigir responsabilidad por no ejecutarlos.

Existen una serie de hechos desencadenantes de la responsabilidad del administrador entre los que destacan:

-No llevar ningún tipo de contabilidad, ni formular ningún balance sobre la situación de la sociedad.

-No convocar ninguna Junta.

-No liquidar la sociedad conforme a derecho. No dándola de baja registralmente con que se crea un peligro grave a los acreedores, que ven perjudicados sus créditos, violando las normas de seguridad y buena fe mercantiles.

-Ignorancia del administrador de todo lo relativo al giro y tráfico de la sociedad que administra.

Para quedar libres de toda responsabilidad, los administradores de una sociedad deben probar que no asistieron a  la reunión y no intervinieron en la aprobación y ejecución del acuerdo o acto lesivo y desconociendo su existencia, habiendo empleado la adecuada diligencia en conocerlo, pues de lo contrario tal actitud absentista constituiría una actitud negligente por parte del administrador generadora por si sola de responsabilidad.

O, conociéndola, que hicieron todo lo conveniente para evitar el daño, al menos, se opusieron expresamente a aquél. Es decir, no es suficiente el mero voto en contra del acuerdo si no va acompañado de una oposición específica expresada por cualquier medio y de la adopción, en su caso, de las restantes medidas a su alcance.

Sin duda, el administrador de una sociedad tiene importantes riesgos en caso de problemas, por lo que es conveniente que esté bien asesorado para llevar a cabo sus funciones sin incurrir en ningún tipo de delito. Para ello, puede contar con los servicios de Arriaga Asociados y ponerse en contacto con nosotros a través de nuestro teléfono gratuito 900 101 775.

 

 

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