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Aspectos a considerar al dotar de forma jurídica a mi empresa

  • En el proceso de creación de nuestra empresa debemos optar por la forma jurídica que mejor se adapte a las características del proyecto.
  • Aspectos como la responsabilidad, el número de socios o la tributación pueden darnos pistas importantes sobre la personalidad jurídica idónea para nuestra empresa.

 

Elegir su forma jurídica es una de las decisiones más importantes en los primeros pasos de nuestra empresa. Tras dar forma a una idea de negocio, valorar las inversiones y recursos necesarios y estudiar su rentabilidad, otorgarle de una u otra personalidad jurídica marcará aspectos determinantes en su futura actividad

Más allá de la propia actividad de nuestra empresa, otros de los factores a tener en cuenta al dotar de forma jurídica al negocio pasan por el número de socios y su grado de implicación, las necesidades económicas del proyecto, los aspectos fiscales de la empresa, el reparto de beneficios o el régimen de responsabilidad.

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Elegir la forma jurídica de la empresa es uno de los primeros pasos al dar forma a la idea de negocio.

Fuente; pixabay.com

 

 

Quienes emprenden en solitario tienen en su mano hacerlo como autónomo (empresario individual) o constituirse en sociedad mercantil. No hay una opción mejor que otra; simplemente, debemos valorar la forma jurídica que mejor se ajuste a las características de nuestra empresa.

Elegir la figura de autónomo implica menos costes de constitución y un proceso más rápido. Esta opción otorga al empresario el poder total del negocio, y son útiles en proyectos de autoempleo y de reducida inversión, siendo su responsabilidad ilimitada (respondiendo con lo que invierte en la empresa y también con sus bienes personales). El autónomo tributa por el IRPF, y en el caso de obtener beneficios elevados el pago por este concepto sería mayor que el que pagaría como sociedad por el Impuesto de Sociedades. Fiscalmente, tiene mayor tasa impositiva cuanto mayor sea su beneficio.

En cuanto a los modelos de sociedad mercantil, la sociedad limitada es, con diferencia, la forma societaria más extendida entre las empresas españolas. Están especialmente indicadas para empresas familiares o pequeñas empresas de capital reducido y pocos socios, y también en los casos en los que interesa dificultar la transmisión de las aportaciones. La sociedad limitada exige un capital mínimo de 3.005,06 euros, no implica número mínimo ni máximo de socios, y éstos no responden personalmente de las deudas sociales, quedando limitada su responsabilidad al capital aportado. En una sociedad limitada no existe capital máximo y su régimen jurídico es más flexible que, por ejemplo, el de las sociedades anónimas. Toda sociedad limitada tributa por el Impuesto de Sociedades.

 

En el caso de la sociedad anónima, si bien coincide con la sociedad limitada en que la responsabilidad de los socios se limita exclusivamente al capital aportado y su tributación por el Impuesto de Sociedades es, por sus características, la fórmula que mejor se adapta a las necesidades de las grandes empresas. El número de socios para su constitución puede ser uno o varios, y exige un capital mínimo de constitución de 60.000 euros. La sociedad anónima permite a los socios vender libremente sus acciones, mientras que en la sociedad limitada sólo cuando el comprador sea otro socio, el cónyuge, o uno de los hijos del vendedor. También es menos flexible que la sociedad limitada si nos fijamos en los trámites de constitución.

Otra forma jurídica habitual es la sociedad civil, cuya constitución requiere poca inversión y muy pocos trámites. En ella, dos o más socios se obligan a poner en común dinero, bienes o industria para repartir entre sí las ganancias. En este caso, la responsabilidad es ilimitada, por lo que los socios responden mancomunadamente y subsidiariamente frente a terceros. Éstas tributan por el IRPF, si bien cabe apuntar que la recientemente aprobada reforma fiscal recoge que toda sociedad civil con actividad mercantil tributará en el Impuesto de Sociedades al tipo fijo del 25% desde 2016.

Existen otras formas jurídicas para la empresa como comunidad de bienes, sociedad cooperativa, sociedad anónima laboral, sociedad limitada laboral o Sociedad Limitada Nueva Empresa.

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La forma jurídica con la que se constituye un negocio repercute en él durante toda su trayectoria.

Fuente; pixabay.com

 

En los primeros pasos del camino de nuestro negocio y durante toda su vida es imprescindible contar con el asesoramiento de profesionales que guíen nuestros pasos; en este sentido, Arriaga Asociados le ofrece la asesoría jurídico legal y el seguimiento que su empresa necesita para alcanzar el éxito. No deje que su idea de negocio fracase por culpa de una mala planificación.

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